En una fotografía, se dividen los tonos de una imagen en cuatro partes, de más claro a más oscuro, se suelen considerar luces del 0% al 25% más claro. Se relacionan con las “sombras” (las zonas más oscuras, del 75% al 100% de tono) y los “medios tonos” (las zonas intermedias, más o menos del 25% al 75%).