Como cada año, hemos celebrado el día más terrorífico de la temporada. Todos y todas nos hemos transformados en seres malignos, que dan muuuuucho muuuuuucho miedo. Este año hemos hecho la yinkana del terror, pasando por diferentes pruebas, no actas para todos los públicos.

Como siempre, disfrutar es nuestro objetivo y aunque con el cuerpo encogido por los sustos, hemos sacado hueco para esas sonrisas que nos alegran el día.